En los últimos tiempos, una nueva forma de comunicación ha llegado a nuestras vidas cotidianas y se suma a la oralidad y la escritura, hablamos de los hipermedios.

En la oralidad, predomina la capacidad de habla de cada individuo, es decir, la voz, además de los gestos y otros medios auxiliares de la oralidad. En la escritura, es el código lingüístico impreso lo que caracteriza este medio de comunicación (libros, periodicos, revistas…). En cambio, en los hipermedios, es el hipertexto lo que juega el papel protagonista, lo que en wikipedia definen como “una de las formas de la hipermedia que se enfoca en diseñar, escribir y redactar texto en una media”.

En el lenguaje oral, el tipo de oraciones que se emplean son las coordinadas y yuxtapuestas. El lenguaje escrito es algo más cuidado, para ello se vale de la subordinación y las oraciones hipotéticas. En cuanto a los hipermédios, se diferencian dos tipos: modelos basados en lenguaje formal y otros que utilizan un lenguaje más llano.

En la oralidad se presentan un conjunto de ideas de forma redundante, y en ocasiones se usa mucho la reiteración. A diferencia de la escritura, que normalmente es un lenguaje más analítico y ordenado. Los hipermedios deben ser un medio para la organización de la información y ésta debe presentarse por tanto de forma poco estructurada y ajustada a unos esquemas tradicionales.

 

  • Los temas que generalmente se hablan determinan la tradicionalidad del lenguaje oral, es decir, la vida cotidiana, con connotaciones dadas por el tono empleado por el emisor a un receptor participativo en la comunicación, ya sea a través de respuestas orales o gestuales, incluso en función fática.
  • En el lenguaje escrito todo esto cambia, utiliza el lenguaje de forma experimental, lo que facilita que los temas sean tan variados y en ocasiones abstractos, siempre en un tono que suscita objetividad. Éste va dirigido a un público que lo tratará de forma personal, dinámica y abstracta, casi filosófica.
  • En los hipermedios nos encontramos con un lenguaje orientado a definir la estructura y la semántica de un documento. En realidad, más que de lenguajes, podríamos hablar de metalenguajes o sistemas formales mediante los cuales se añade información o codificación a la forma digital de un documento; bien para controlar su procesamiento, o bien para representar su significado.

FUENTES:

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